domingo, 8 de febrero de 2009

>.04

Había una vez un niño que se llamaba Martín, y se apellidaba Carrera. Sus compañeros se burlaban de él diciéndole que se parecía al enano barbudo del circo. Un día, con tristeza, caminó por una gran avenida y encontró tirado un cuarzo, al que adoptó como su Talisman de la suerte. Al recogerlo, sus ojos se toparon con un enorme mamut que... vaya uno a sabe porque estaba vivito y coleando. Así, el pequeño y su nuevo amigo prehistórico recorrerían aquella avenida, pasando a comer unos buenos tacos al pastor acompañados por nopales asados de bondojito, para luego, cruzar el quieto río Consulado. Cuando menos lo esperaban, su viaje era transmitido en directo por el Canal del Norte y pocos kilómetros después, el generalísimo José María Morelos les cortó el paso, preguntándoles "¿Y quienes son ustedes?", a lo que Martín respondería "Venimos del norte, no se alarme, general, no somos gachupines". Esto lo tranquilizó un poco y en cuestión de minutos, toda la tropa a su cargo, el mamut y Martín se hallaron comiendo tamales con doña Candelaria, al lado de unos diputados que rompían con sus dietas. Finalmente, todos continuaron juntos su andar, donde más tarde se toparían con Fray Servando, quien les daba la bendición y... un agua de Jamaica para el desempance, encomendándolos a Santa Anita por el exito de su travesía.

4 comentarios:

Freixas dijo...

Hola, recorrido surrealista y maravilloso. Una travesía citadina por ese gran monstruo naranja. Gracias por la dosis de locura. Anhelo la ciudad de los palacios y la región más transparente.
Saludos

Freixas dijo...

Hola, recorrido surrealista y maravilloso. Una travesía citadina por ese gran monstruo naranja. Gracias por la dosis de locura. Anhelo la ciudad de los palacios y la región más transparente.
Saludos

Freixas dijo...

Hola, recorrido surrealista y maravilloso. Una travesía citadina por ese gran monstruo naranja. Gracias por la dosis de locura. Anhelo la ciudad de los palacios y la región más transparente.
Saludos

Darina Silverstone dijo...

Siempre me pregunté por qué en Talismán había un elefantito.

Pero es de mis iconos favoritos del metro.

Hay unos muy raros que no entiendo.

El que queda más cerca de mi casa tiene espigas de trigo.

D.